¿Atrapadxs en el ‘echeganismo’? El caso Pujol

Por Ximena García Ituarte

Las recientes denuncias de maltrato labora en redes sociales por parte del lujoso restaurante Pujol desvelan todo un sistema de reproducción de la desigualdad. Más allá de “cumplir” con todos los mínimos que señala la ley y “hasta más” como argumenta el dueño del restaurante, las condiciones en las que la mayoría de las personas mexicanas trabajamos dejan ver los retos sociales, políticos y legislativos para combatir la desigualdad y las pésimas condiciones laborales en las que muchxs nos encontramos, en las que se ha normalizado agradecer los sueldos miserables e injustos, competir en horarios alargados, en trabajar de más queriendo hacer menos al de junto, “ponerse la camiseta” aguantando cualquier hostilidad y hostigamiento, relaciones de abuso de poder, etc.

Además de la compleja relación laboral al interior de los trabajos, está el discurso al exterior y el debate social en torno al tema. Si te acercas a leer comentarios en redes sociales, son mayoría las personas que argumentan el “echarle ganas” para crecer: cada quien acepta el sueldo que quiere, al dueño le costó mucho trabajo y esfuerzo, no se vale que se denuncie, si no quieres no trabajes en ese lugar. Esto deja ver cómo es que el trabajo no se concibe como un derecho y mucho menos como un espacio de crecimiento y dignificación; es un instrumento de utilización para reproducción de capital, en el que las personas estamos reducidas a máquinas.

Ojalá estas denuncias profundicen el debate y hablemos de cómo se va construyendo esa narrativa del “echaleganismo”, en el que al final la mayoría estamos atrapadxs en trabajos que apenas alcanzan para vivir, en condiciones físicas y emocionales deplorables y en donde no se han encontrado instrumentos políticos y legales para combatir las desigualdades que crecen día con día.

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