El Centenial en busca de sentido (Parte II)

Por Mario Gómez – autor invitado

La semana pasada, hablaba de las oportunidades que lxs jóvenes tenemos en un contexto tan incierto, y de cómo alrededor de la idea de “buena educación, mejor calidad de vida”, se presentan distintos problemas, y que muchos de estos problemas se profundizaron a partir de la pandemia.

En esta línea es que continúo mis reflexiones. Si pensamos en la pandemia y en las llamadas nuevas generaciones, ¿cómo se encuentra en cuanto a la moral, lo personal, la sociedad y su entorno?

Hoy en día según la Organización Mundial de la Salud tenemos los índices más altos en cuanto depresión y ansiedad de toda la historia, se calcula que próximamente casi 300 millones de personas, lo que equivale al 4.4 por ciento de la población sufre depresión, ésta parece ser una de las enfermedades que más rápido se ha propagado por el mundo moderno junto con las enfermedades cardiovasculares, lo cual genera una gran contradicción, ya que aproximadamente cuatro millones de personas mueren al año por enfermedades relacionadas con la obesidad ,pero aún tenemos 24,000 personas que mueren de hambre o por causas relacionadas cada día según la organización mundial de la salud.

Es increíble pensar que hace aproximadamente unos cincuenta años aún se creía que el agua era un recurso inagotable, cuando hoy en día tenemos un reloj en Nueva York que nos alerta sobre la inminente crisis que se aproxima hacia nosotros. La sociedad de consumo, además de agrandar las brechas de desigualdad entre las clases sociales ha causado una crisis ecológica que de no cambiar de una manera radical el sistema de producción nos llevará a una catástrofe ambiental, la sociedad contemporánea heredará todos los problemas que ha arrastrado la humanidad desde el inicio de la revolución industrial.

Otro de los problemas que ha generado la sociedad de consumo y globalización es la masificación y el mal uso de la información, hoy en día el hecho de tener acceso a tanto contenido en diversas plataformas nos ha llevado a un estado desinhibido y de comunión con una realidad paralela, el estar en constante contacto con este mundo digital nos ha llevado a la despersonalización de los otros y a un engrandecimiento de personajes de manera similar a lo que antes se ha visto con el culto a la personalidad.

Hoy en día estas figuras que representan a una minoría de la población son utilizadas como una herramienta para vender estilo de vida, por lo que ha nacido una ideología alrededor de la imagen, la falsa idea de cercanía con estas personas extraordinarias y lo increíble que suelen ser sus narrativas personales ha impulsado la falacia de la meritocracia.

Todos estos son sólo una fracción de los problemas que nos aquejan hoy en día, independientemente de tu situación económica, en dónde vives o tu estatus social todos estos problemas te afectan de una manera directa o indirecta.
Es abrumador crecer en una era en la cual aún lidiamos con fantasmas del pasado y nos encontramos con un panorama lleno de expectativas y oportunidades, el cual se ve nublado por las nuevas problemáticas que este trae consigo.

Hay que hacernos conscientes de nuestra situación personal, pero también tenemos la responsabilidad y la obligación de hacernos consciente del mundo que nos rodea.

people gathering on street during daytime

A pesar de que estamos pasando en una época donde el mundo parece haberse encerrado en el individualismo, los valores de otredad y cooperatividad siguen existiendo subyacentes dentro nosotros y debemos hacerlo salir a la luz en los momentos que es más necesario, es importante recordar nuestro pasado para no cometer los mismos errores, pero también es imperativo entender que son otros tiempos con nuevos problemas a resolver.

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