Generar vínculos como un acto de resiliencia social

Por Ligia Bedolla Cornejo

Los índices del desempleo crecieron durante la pandemia. Seguro muchos ya normalizaron el dato y lo dejaron tan solo registrado como una mala noticia. Lamentablemente, es un problema tan duro y crítico que somos muchos que no podemos dejar de pensar en él. 

¿Qué vamos a hacer como sociedad? ¿Nos compete pensarlo en conjunto? ¿O sólo esperaremos que el estado se active y diseñe soluciones? Que dicho sea de paso, en muchas regiones lo vemos muy complicado. Para nosotrxs fue un tema que nos convocó a conversar y pensar en formas inmediatas para evitar que se profundizara la crisis, e incluso, intentar mitigarla.

Primero retomaré un dato que es fundamental:

Según la nota de #SemáforoEconómico: El 54.4% de las personas que se quedaron sin trabajo en 2020 fueron mujeres; un 60% de la pérdida total de 3.25 millones de trabajos. Esto es, 1 millón 953 mil 846 millones de personas dejaron de estar ocupadas en el sector informal de diciembre 2019 a diciembre 2020, de las cuales, el 80% fueron mujeres y sólo el 20% hombres. Estas cifras reflejan nuevamente que fueron las mujeres las que más perdieron su fuente de ingreso durante el año pasado en el contexto de la crisis.

¿Qué opciones tenemos las mujeres ante esto? El problema se complejiza por los distintos factores que influyeron en esta pérdida de empleo; algunas mujeres tuvieron que dejar el trabajo debido a que tuvieron que cumplir tareas en el hogar, ya fuera por el cuidado de hijxs, de padres o de algún familiar enfermo. Otras mujeres perdieron el empleo porque sus negocios y comercios se vieron afectados; otras simplemente porque hubo personas que prescindieron de sus servicios. 

¿Cada mujer tendría que buscar la salida sola? ¿Cómo lo harán si las circunstancias mismas no lo permiten? Es aquí donde creemos que tenemos que intervenir como sociedad civil. No es un problema individual.

Muchos grupos de mujeres se han integrado en colectivos y cooperativas para hacer frente a las distintas crisis que nos atraviesan. Mujeres que han sabido juntar fuerzas y dar muestra del poder de lo comunal para resistir y ser un ejemplo de resiliencia social. Estos grupos se van abriendo camino en este sistema económico voraz y altamente competitivo; van abriéndose camino aún con todas las responsabilidades que tienen en sus hogares, mujeres que integran comunidades de cuidado igualitarias, dignas y justas. 

Desde la visión feminista, solidaria y circular hay mucho que aportar para esta crisis laboral, económica, climática y social. Como sociedad civil nos queda impulsar esos proyectos, apoyarlos, visibilizarlos y aprender de ellos. Seamos parte de estas redes e impulsemos la unión cooperativa de las mujeres. Cuestionemos cómo vivimos y si nuestro modo de consumir, de habitar, de caminar por el mundo, contribuye o perjudica al tejido comunitario.

Si conoces algún grupo de mujeres que tenga algún proyecto económico o social (cuidado de hijxs compartido, o cocinando en comunidad o viviendas colectivas), compártenoslo, así como si eres una mujer interesada en aprender de lo comunal, del emprendimiento cooperativo y colectivo, escríbenos.

Sigamos construyendo puentes y vinculándonos. 

Síguenos en Twitter

Quizás también te interese leer…