Hacia una sociedad de cuidados: una resignificación

Por Ximena García Ituarte

¿Qué es el cuidado? Históricamente se ha construido el cuidado en torno a la vida de las mujeres, es nuestra obligación la crianza de niños y niñas, la atención de personas mayores, de personas enfermas o con discapacidad, trabajos como enfermería, secretariado, trabajo del hogar. El cuidado es en muchos casos la trampa de las mujeres, trampa en la que nos pusieron y de la que muchas veces es imposible salir por culpa o por necesidad.

La reflexión en torno al cuidado y la reproducción de estereotipos ha sido un vicio en el que especialmente las mujeres nos hemos visto atrapadas en actividades y trabajos que nos limitan en aspectos como el económico, el profesional, laboral. Pero es también el cuidado y el amor un instinto femenino, propio de los seres humanos, que da un toque inigualable a la vida misma, es la posibilidad de entendernos y relacionarnos desde otra visión, una que contempla  la posibilidad de ver a las otras y otros como receptores y dadores de cariño. En este sentido, ¿qué pasaría si reconfiguráramos nuestra existencia a través de nuevas ideas y acciones en las que se considere el cuidado, la empatía y la no condena? Sería imaginar el trabajo, la familia, las amistades, los servicios, la política como parte integral de la vida y a las y los involucradxs no como simples ajenos sino como actores iguales a nosotrxs que pueden ser queridxs y respetadxs.

La discusión en torno a los roles de mujeres y hombres tendría que resultar en lograr su eliminación, pero no en la negación de lo que somos, todo lo contrario, en potenciar aquellas cosas que nos han permitido mantenernos en pie y dignificarnos. Ojalá logremos ver un mundo en que el amor rija nuestra vida y que se reconozca eso femenino en todas y todos que nos hace sensibles, humanxs, cariñosxs y preocupadxs por lxs demás.

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