¿La sociedad del cansancio?

Por Ligia Bedolla Cornejo

El año pasado escuché mucho hablar de este texto La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han, pero no me atreví a leerlo. El simple título me dejó perpleja porque en cierta forma lo vivía, me sentía cansada, agotada mentalmente, harta y sí, acepto que por un momento me compré el discurso que todo dependía de mis pensamientos, y de cómo me enfrentaba a la vida, pero, lo curioso y lo que activó mi reflexión, fue que también lo veía entre mis conocidxs, entre mis amigxs y familia. ¿Estábamos todxs mal?

Este mes en Nosótrica hemos estado pensando sobre las condiciones laborales y el bienestar que deberíamos tener en nuestros espacios de trabajo y todo lo que esto implica. Hemos problematizado y reflexionado sobre distintos datos, nos preocupa el momento crítico en que estamos, en el cual corremos el riesgo de seguir individualizando nuestro cuidado y nuestro bienestar.

¿Cómo es que llegamos a ser una sociedad del cansancio?

La depresión, el burn-out o fatiga laboral, el síndrome de déficit de atención y el de hiperactividad son síntomas de un cambio de paradigma social.

¿Las personas en nuestra individualidad somos las únicas responsables de lo que nos sucede? ¿Qué influencia tiene el sistema en el que estamos inmersos?

Algunos puntos del texto para reflexionar:

1. Estamos viviendo un cambio social, un cambio de paradigma. Estamos cambiando a una sociedad del rendimiento, basada en el poder hacer, es decir, que nuestra voluntad es suficiente para lograr lo que queremos. Vivimos acosados por estas narrativas.

Todo el tiempo estamos siendo estimulados por estos mensajes, buscamos estas motivaciones en películas, en libros, en pláticas.

“Pasamos de una sociedad disciplinada a una sociedad del rendimiento. El inconsciente social le es inherente maximizar la producción”.

2. Saturación de positividad. Una narrativa que se enfoca en que todo lo que no te ayuda a conseguir tus éxitos, es tóxico.

Por tanto, todo lo juzgamos con base en que todos podemos tener una vida mejor y todo depende de nuestro esfuerzo, el echarle ganas, el querer salir adelante, el ver las cosas con optimismo y evitar las cosas tóxicas.

“Una violencia de la positividad que resulta de la superproducción, el super rendimiento o la super comunicación […] El hiper de la hiperactividad representa sencillamente una masificación de la positividad”.

3. Libertad paradójica. Las empresas geek, empresas como Google o Uber, así como la tendencia de muchas organizaciones “innovadoras”, han venido a vender la idea de que cada persona toma la decisión de trabajar lo que decida, cada persona elige cuánto tiempo dedicarle y enfocarse en resultados.

Es una libertad falsa de mentiras, no tenemos como tal “un tercero que nos explote”, sino nosotrxs nos autoexplotamos, tenemos un conflicto interno entre querer hacer muchas cosas, y querer descansar. Nos dejamos envolver por una narrativa de autoexplotación a costa de nuestra salud.

Todo el tiempo queremos hacer más y más, es una autoexigencia de que podemos hacernos ricos (como si solo dependiera de nosotrxs) a costa de nuestra salud, de dedicarnos al máximo. Nos convertimos en máquinas de rendimiento.

Dejamos de prestarle atención a hablar de seguridad laboral y estabilidad.

4. El fin de los vínculos. Si yo soy el responsable de mi propia vida para qué necesito de otros vínculos: la familia, la religión, la sociedad, las amistades.

Nos enfocamos tan solo en los estímulos que recibo de fuera pero nos concentramos poco en construir y cuidar nuestros vínculos.

“Quien se aburra al caminar y no tolere el hastío, deambulará inquieto y agitado, o andará detrás de una y otra actividad”.

5. Multitasking. En los últimos años se puso de moda hablar y celebrar el multitasking, sin embargo, el autor nos plantea que es una regresión. El multitasking es una característica de los animales salvajes, nuestros antepasados la necesitaban para sobrevivir. Nosotrxs evolucionamos para poder concentrarnos, prestar atención, pensar con profundidad y contemplar.

“Los logros culturales de la humanidad, a los que pertenece la filosofía, se deben a una atención profunda y contemplativa. La cultura requiere un entorno en que sea posible una atención profunda”.

El ocio fue un gran logro, un espacio en el cual podíamos pensar y reflexionar. Nos permitíamos el razonamiento pausado.

Ahora, falsamente creemos que podemos atender más de una cosa, podemos atender todos los estímulos y responder a los mismos y entonces esto nos provoca también saturación, estamos en modo de supervivencia continuo.

6. La existencia de un ruido constante no nos permite descansar, siempre tenemos y buscamos estímulos. Estamos saturados sin darnos cuenta de esta saturación.

“La moderna pérdida de creencias, que afecta no solo a Dios o al más allá, sino también a la realidad misma, hace que la vida humana se convierta en algo totalmente efímero. Nunca ha sido tan efímera como ahora. Pero no solo esta es efímera, sino también lo es el mundo en cuanto tal. Nada es constante y duradero. Ante esta falta de ser surgen el nerviosismo y la intranquilidad”.

¿Estamos dispuestos a seguir así? ¿De verdad nos cuesta tanto creer que podemos elegir otras formas de vivir?

Te invitamos a leer con calma y atención profunda el texto La sociedad del cansancio de Byung-Chul Han.

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